El cocinero Pepe Rodríguez Rey ha aceptado el nombramiento como embajador de Manos Unidas en un acto que se ha celebrado en la sede de los Servicios Centrales de la ONG y en el que el chef ha manifestado su orgullo por poder contribuir a la lucha contra el hambre y la pobreza que caracteriza el trabajo de la ONG desde su fundación en 1959.
«Agradezco a Manos Unidas esta oportunidad de ser un buen embajador de los proyectos que tiene por el mundo. Gracias de corazón porque es más lo que me estáis dando a mí que lo que yo voy a aportar», ha declarado.
El mediático cocinero, que ha estado acompañado por Cecilia Pilar Gracia, presidenta de la organización de la Iglesia Católica, ha declarado que la fe es uno de los motivos que le han hecho decir sí a la propuesta de convertirse en nuevo embajador de la ONG.
«Los motivos para decir sí a ser embajador de Manos Unidas pueden ser muchos, pero quizás se puedan resumir en uno: a lo mejor es la fe, ¿no? Cuando uno tiene fe, a veces le cuesta decir no». Además, haber aceptado el cargo significa para Rodríguez Rey «decir sí a los demás, decir sí a un compromiso que tenemos, no solamente social, sino espiritual, de fe».
La colaboración del famoso jurado del programa MasterChef con Manos Unidas se remonta a años atrás cuando comenzó a participar –elaborando sus famosas sopas de ajo- en la Cena del Hambre que cada año organiza la comarcal de la ONG en Illescas.
«Lo que hago en esas cenas solidarias para mi es fácil porque, al final, es mi oficio. Si me pidiesen otra cosa sería más compleja, pero bueno, me piden hacer eso, que casi hago todos los días», explica.
Esto llevó a que el pasado mes de diciembre recibiera el Premio Especial Manos Unidas 65 aniversario, por su generosa y continuada contribución a la lucha contra el hambre.
En un mundo en el que alrededor de 733 millones de personas pasan hambre, Pepe Rodríguez Rey confía en que el ser humano será capaz de terminar con esa lacra. Tiene fe en ello. «La fe, te dice que sí, que uno tiene que tener fe, que las cosas que se piensan, se creen, se rezan, acaban ocurriendo. Si no creemos, estamos perdidos. Debemos creerlo», asegura.
Su deseo es que algún día el mundo sea diferente, aunque, hoy en día, «sea tan hostil para algunos seres humanos», lamenta.
«Pero estamos (aquí) para cambiarlo, porque si entra el pesimismo y pensamos que no lo vamos a poder cambiar al final todo el mundo va a decir “que eso es imposible”. Vamos a intentarlo».
Su intención, como embajador de Manos Unidas es también poder ir a algún proyecto a donde pueda colaborar como cocinero y aportar algo de lo que sabe. Y aprender…