Septiembre 2024
Queridos fieles de la Diócesis y todas aquellas personas que participaréis en las actividades eclesiales de nuestra Iglesia particular, un cordial saludo en el Señor al comienzo del curso pastoral.
Nos hemos citado en la casa de la Madre, un año más, en el Monasterio de Valvanera, a los pies de nuestra Patrona, para encontrarnos los hermanos de fe y renovar nuestro deseo de seguir diciendo sí a Dios a través de nuestra vida, como un día lo hizo la Virgen.
Ella, la que ha sido puente entre el cielo y la tierra, para darnos a su Hijo, nos recuerda la adorable misión de imitarla, de continuar favoreciendo la presencia de Jesús en los ambientes en los que nos movemos, no como un empeño proselitista, sino como la consecuencia alegre y espontánea de ofrecer lo mejor que hemos recibido.
Por eso queremos revivir con la novedad de la fe el Jubileo al que nos ha convocado el Papa Francisco para el próximo año 2025, que ha titulado con toda intención: “Peregrinos de esperanza”. Qué buena meta en la que ya estamos implicados, para empezar, con nuestra oración a lo largo de todo este curso pasado, acompañando y preparando los corazones de tantas personas que se van a sentir invitadas a experimentar el gozo de la transformación que ofrece el evangelio.
El lema que hemos elegido en sintonía con el de Roma, ha sido: “Que la esperanza os tenga alegres”, una expresión de S. Pablo, el incansable seguidor del Resucitado, del que queremos aprender a sentir su urgencia evangelizadora, superando la dificultades que trae consigo plantar el Reino de Dios en nuestro mundo.
A continuación os presentamos los objetivos y las líneas de acción que nos plantamos para este curso. Que cada uno encuentre su hueco para seguir creciendo en fe. ¡Caminamos con esperanza!






