Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño

28 de mayo de 2023

El día de la Ascensión que celebramos este año el domingo 21 de mayo, la Iglesia recuerda la paradoja de la marcha de Jesús después de su resurrección y su presencia permanente entre nosotros hasta el final de los tiempos. Es el momento previsto en el plan de Dios para regalarnos a continuación su Espíritu, el día de Pentecostés, que conducirá a la Iglesia hasta el fin de la Historia, capacitando a los cristianos para poner en práctica todo lo que Jesús nos enseñó. No hay, por tanto, escenario a lo largo de los siglos en el que no pueda llevarse a cabo lo indicado por el Señor, porque él garantiza que su ejemplo sea siempre posible.

Además de la fiesta litúrgica, con todo lo que supone, la Iglesia celebra en este día de la Asunción, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, haciendo hincapié, entre otras intenciones, en la necesidad del diálogo, la escucha, el servicio a la verdad, y el encuentro entre las personas. Si algo merece la pena ser transmitido es lo que contribuye al desarrollo integral del ser humano, como propone el anuncio del Evangelio.

Coincide prácticamente en el tiempo esta jornada con la presentación por parte de la Iglesia en España de la Memoria Anual de Actividades correspondiente al año 2021. No sé si han llegado a consultar estos datos que son un reflejo de lo que hace la Iglesia en España, de lo mucho que la Iglesia contribuye el bien común, y que desgraciadamente en muchas ocasiones pasa desapercibido.  

Juntemos los elementos enunciados, establezcamos su conexión, y saquemos las conclusiones que nos afectan. 

El retirarse sin irse de Jesús que hemos celebrado, con el encargo de hacer discípulos de todos los pueblos, es la alusión personal a cada uno de nosotros, comunicadores del Reino de Dios hoy, que se concreta en obras reconocibles por todos como acción de Dios en medio de este mundo, como las que muestra el informe de las actividades realizadas.

Cuántas veces la imagen de la Iglesia queda distorsionada por la machacona repetición de sus fallos, o su presentación como algo carente de atractivo, silenciando el bien que realiza, de tal modo, que parece que no existiera. Miles de sacerdotes, personas consagradas y voluntarios, implicados en acciones pastorales dentro y fuera de la Iglesia, cerca y lejos de nuestra tierra, pero siempre con el sello del amor cristiano reflejado en los diversos campos pastorales: salud, enseñanza, pobreza, exclusión, etc., con proyectos que llegan a todo tipo de necesidades (rehabilitación, trata, refugiados, ancianos, víctimas de la violencia, menores, etc) con casi 4 millones de personas que en el ámbito de la caridad se han visto beneficiadas de estas ayudas. El ahorro cuantioso al Estado en materia de educación, la oferta de los Bienes de Interés Cultural (BIC), la generación de empleo, la promoción integral de la persona, la contribución al PIB, etc., indican el impacto esperanzador de la Iglesia en nuestra sociedad. Así lo han entendido los más de 8,5 millones de declaraciones que han marchado la X correspondiente a la Iglesia Católica en el año analizado, lo que significa el 20-30% del presupuesto de nuestras diócesis.  Confiemos en que los católicos, animados por el Espíritu que se nos entrega en Pentecostés, día de la Acción Católica y del apostolado seglar, sigamos apoyando la multiforme actividad de la Iglesia según la peculiaridad de cada uno y contribuyamos a su difusión, de modo que los tópicos injustos que se vierten sobre la ella, se vayan disolviendo ante los testimonios de fe de los creyentes en Cristo. Que las próximas elecciones sean una ocasión para privilegiar aquellas opciones políticas que más sintonicen con la propuesta de persona, familia, y sociedad que presenta la Iglesia.