21 de abril de 2024
Esta palabra, que seguro que en nuestros ambientes cristianos nos resulta familiar, se redescubre especialmente cada cierto tiempo en la Iglesia, en concreto cada 25 años con motivo de la convocatoria que se hace desde Roma a toda la Iglesia universal para festejar un año de gracia del Señor, con toda la intención que lleva consigo de conversión, reconciliación, restitución, etc., en definitiva, un nuevo comienzo en nuestra relación con Dios, con los demás, con la creación, con las cosas y asuntos que manejamos, y con nuestras propias vivencias particulares.
Esta es la propuesta que nos hace el Papa Francisco, en sintonía con la tradición de la Iglesia, para el próximo año 2025 y que nosotros en la diócesis estamos preparando, como no podría ser de otra manera. “Peregrinos de esperanza” es como se ha titulado esta convocatoria jubilar, cuya información la pueden encontrar, además de los lugares oficiales, en nuestra página web, en el apartado correspondiente (www.iglesiaenlarioja.org/jubileo).
Quizá nos pasó desapercibida la preparación remota de esta convocatoria, que empezó el año pasado con el repaso de las cuatro grandes Constituciones del Concilio Vaticano II, cuyas reflexiones han sido publicadas y se encuentran, por tanto, al alcance de todos los que quieran acercarse a este momento crucial de nuestra historia de la Iglesia más reciente.
Este año en el que nos encontramos fue declarado por el Papa Francisco “Año de Oración”, como la mejor forma de disponernos para la vivencia del Año Jubilar que tendrá lugar como se ha indicado en el 2025.
El pasado mes de enero, con motivo del “Domingo de la Palabra de Dios”, expresamos en estas páginas la importancia de rezar con la Escritura, sin cuyo conocimiento y asimilación, no podemos decir que conocemos verdaderamente al Señor. Era un recordatorio de uno de los objetivos de nuestro Plan Pastoral: rezar de forma comunitaria con los textos del evangelio de cada domingo. Volvemos a señalar ahora, unidos a la propuesta del Papa, la tarea gozosa de la profundización en la oración, cuyos efectos saludables recorren las generaciones de los creyentes en Cristo y las de nuestros hermanos mayores en la fe, el pueblo judío.
Los “Apuntes sobre la Oración” que ha preparado el Dicasterio para la Evangelización de cara al próximo Jubileo son una ayuda formidable para tomar conciencia y animarnos a la práctica de la oración, personal y comunitaria, de modo que experimentemos los frutos que lleva consigo este diálogo en el que tanto insistió Jesús en el tiempo que compartió con nosotros.
El primero de estos cuadernillos, de una serie de ocho, “Orar hoy, un desafío a superar”, aborda de forma sencilla y profunda algunas experiencias de oración contenidas en la Escritura, con la indispensable referencia del Señor, y la de otras personas, dentro y fuera del ámbito eclesial que se han visto transformadas o afectadas de alguna manera por la oración. No se entiende el fruto de la vida de S. Francisco de Asís, o de Sta. Teresa de Calcuta, por señalar alguno de los ejemplos traídos por el autor, si no se acude a la verdadera fuente de su inspiración, la relación con Dios, a través de la oración. Y así, la de tantos otros citados en este cuadernillo, en los que ojalá pudiéramos encontrarnos nosotros, que han descubierto cómo traer el cielo a la tierra para su transformación según el amor de Dios.








