3 de septiembre de 2023
Queridos diocesanos, nos volvemos a encontrar a través de este medio, que nos sirve de saludo tras el tiempo de verano, con el deseo de que estos meses nos hayan ayudado a comenzar con ilusión este nuevo curso.
Ya tenemos perfilado el calendario del año pastoral con las propuestas diocesanas que os queremos comunicar oficialmente en nuestra cita del Monasterio de Valvanera, el próximo 9 de septiembre, Dm. Estáis todos invitados.
Estas propuestas son el fruto del balance del curso pasado que os presentamos en el mes de junio, en el salón de actos del Seminario, donde quisimos dar razón de lo realizado a lo largo del año y esbozar las líneas de lo que podría ser el plan pastoral actual.
Recordamos la expresión del evangelio que nos sirvió el año anterior como título y orientación de nuestro hacer pastoral en la diócesis: “ven y verás”, palabras del apóstol Felipe a su amigo, el futuro apóstol Bartolomé. Sólo quien ha descubierto lo que cambia la vida puede ofrecerlo a alguien a quien quiere para que experimente lo mismo.
Este año queremos insistir en este doble atractivo, el de comunicar aquello que se ha vivido, porque no podemos reservarnos lo que entendemos que merece la pena ser conocido. La expresión de la primera carta del apóstol san Juan, “eso que hemos visto y oído os lo anunciamos”, recoge el testigo del curso anterior y nos anima a mostrar lo que llena el corazón. Es la frase que nos ayudará este año a marcar el rumbo de la propuesta pastoral diocesana.
Los objetivos, como hemos indicado, quedaron esbozados a final de curso. El llamado Primer Anuncio se impone en nuestra sociedad, donde cada vez es más extraño el lenguaje y la pretensión cristiana y, por tanto, más acuciante darlos a conocer. Nuestra fuente seguirá siendo la manifestación de Dios a través de su Palabra, que queremos rezarla, vivirla, para que nos lleve donde sólo el Espíritu sabe.
Necesitamos ahondar en las razones de nuestra fe para entenderla mejor y ofrecerla con gusto y convicción a quien está a nuestro lado, de modo que nuestros diálogos tengan un rico contenido y nuestras celebraciones sean mejor seguidas e interpretadas. Esto afecta también a los adultos y a los más jóvenes con la catequesis de iniciación cristiana.
Y como sabemos que toda vida es vocación, que todo bautizado tiene un papel en la Iglesia y en el mundo, hemos de ayudar a identificar los elementos característicos de cada vocación, sin complejos, con la certeza de que Dios llama a los diferentes estados de la vida cristiana para enriquecer la propia existencia y la de los demás. Recemos por las vocaciones y planteemos la vida familiar, laical, sacerdotal y consagrada en nuestros ambientes y comunidades sabiendo que son un bien para todos.
Seguiremos insistiendo en los cambios organizativos necesarios para que los medios con los que contamos para la evangelización, que es nuestra razón de ser, sean cada vez más eficaces para el fin al que deben servir.
Como veis, un plan que mira nuestra realidad particular, el ritmo de la Iglesia en España, los mensajes que el Papa Francisco ofreció en la Jornada Mundial de la Juventud, y el espíritu del Sínodo de los Obispos que sigue su andadura. ¡Nos vemos, Dm, en Valvanera!








