Diócesis de Calahorra y La Calzada Logroño

15 de marzo de 2026

En el número anterior de Pueblo de Dios nos referimos al libro del Éxodo, ya que es uno de los textos que se leen en este tiempo de cuaresma, con el ánimo de acercarnos a la Escritura, no como el que repasa de forma somera los titulares de la prensa, sino con la intención de profundizar en sus enseñanzas que ofrecen la sabiduría de Dios.

Propusimos el dilema de una madre creyente que tiene que desprenderse de su hijo por mandato del poder establecido para mantener la integridad de su familia, y cómo la providencia de Dios le contesta generosamente. Es el comienzo de una historia que llevará al pueblo hebreo a salir de la situación de esclavitud en la que se encontraba en Egipto, una verdadera amenaza permanente para la vida de aquel entonces.

Los contextos han cambiado, pero, desgraciadamente, la vida humana sigue estando amenazada de forma constante por diferentes causas que en muchos casos podrían evitarse. Por eso, una vez más, queremos insistir en resaltar el valor sagrado de la vida humana. Toda vida humana es sagrada, y, por tanto, con una dignidad que le viene en último término de su condición de criatura de Dios, de llevar consigo la imagen y semejanza del Creador.

No caben condicionantes para esta dignidad, como si la edad, el desarrollo físico o mental, el lugar de nacimiento, la dedicación, la situación económica, y tantas otras variables de la existencia humana, fueran un eximente o un agravante para el reconocimiento de su imborrable dignidad. Habrá comportamientos indignos, o situaciones impropias para un ser humano, pero nunca se pierde la condición de hijos de Dios para nuestra perspectiva de fe.

Por eso, no tiene sentido afirmar la vida humana en unos casos y despreciarla en otros, según diferentes intereses, ya sean ideológicos, económicos, o de otra índole. Para proclamar la vida en su conjunto, en toda situación y realidad en la que se encuentre, la Iglesia que camina en La Rioja, queremos manifestar en un acto público que toda vida es digna y ha de ser acompañada según sus necesidades. 

El 21 de marzo, Dm, en el Paseo del Espolón de Logroño, a las 12 h., nos concentraremos para festejar la vida, y acordarnos de todas esas situaciones que requieren de nuestra estima y consideración: las madres en gestación, las personas con discapacidad, las condiciones laborales, las personas migrantes, los ancianos, los enfermos, las víctimas de las guerras, los perseguidos por la fe, etc.

Todos llevamos en el corazón la Tierra Prometida de la que nos habla el Éxodo, que no deja de suspirar a pesar de las distintas esclavitudes que nos amenazan. Quiera el Señor concedernos personas que nos ayuden a vivir la libertad, que es nuestra verdadera vocación, y hagamos entre todos, en el ámbito en el que nos encontremos, un lugar donde se respete la vida y el desarrollo pleno de cada persona. 

Dios nos lo dijo, que rogáramos al Señor de la mies para que enviara trabajadores a su mies (cf. Mt 9, 38), y así lo hacemos, para que todos nosotros lo seamos. Y, aprovechando la proximidad del Día del Seminario, también pedimos por los sacerdotes, para que haya muchos jóvenes que se sientan llamados a esta hermosa tarea de acompañar al pueblo de Dios hacia la Tierra Prometida.