La Conferencia Episcopal Española ha clausurado en Madrid la Escuela de Verano “El colapso de la democracia”, una reflexión desde la Doctrina Social de la Iglesia sobre bien común, dignidad humana y amistad social.
El curso “El colapso de la democracia” se celebró en Madrid del 7 al 9 de julio y reunió a voces eclesiales, académicas, sociales y políticas para reflexionar, desde la Doctrina Social de la Iglesia, sobre el bien común, la dignidad humana y la vida pública.
La Conferencia Episcopal Española ha clausurado en Madrid la Escuela de Verano “El colapso de la democracia. La oportunidad para una geopolítica al servicio del ser humano”, organizada junto a la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI. El encuentro, celebrado del 7 al 9 de julio en la sede de la Fundación Pablo VI, ha propuesto una reflexión cristiana y social sobre los retos de la democracia, la polarización y la necesidad de reconstruir vínculos de fraternidad.
Una reflexión desde la Doctrina Social de la Iglesia
El curso ha formado parte de la Escuela de Verano de la Conferencia Episcopal Española y ha reunido durante tres jornadas a ponentes del ámbito eclesial, universitario, cultural, político y comunicativo. La propuesta se ha situado en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia, con el deseo de ofrecer criterios de discernimiento ante los desafíos que atraviesan hoy las democracias: la pérdida de referencias morales, el populismo, la polarización, la desconfianza institucional, el impacto del mundo digital y la necesidad de una espiritualidad que sostenga el compromiso público.
La CEE ha resumido la clausura del curso con una frase que expresa el núcleo de la aportación eclesial al debate público: “La gran aportación de la Iglesia es ofrecer un pueblo que vive la amistad social”. La expresión conecta con una convicción profunda de la enseñanza social católica: la vida democrática no se sostiene solo por normas, procedimientos o equilibrios institucionales, sino por personas y comunidades capaces de vivir la verdad, la justicia, la responsabilidad y el cuidado mutuo.
La persona humana en el centro
La apertura del encuentro corrió a cargo de Mons. Francisco César García Magán, secretario general de la Conferencia Episcopal Española, y de Jesús Avezuela Cárcel, director general de la Fundación Pablo VI. En la presentación del curso, Mons. García Magán señaló que la Escuela de Verano nacía como una “oferta de diálogo con la sociedad civil y una contribución al bien común de la sociedad”.
Esa mirada sitúa en el centro a la persona humana y su dignidad inviolable, un principio irrenunciable para la Iglesia. La Doctrina Social no pretende sustituir la responsabilidad propia de la política, sino iluminar la conciencia, abrir espacios de diálogo y recordar que toda organización social debe estar al servicio de la persona, especialmente de quienes viven en situación de mayor fragilidad. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia recuerda que la Iglesia no se confunde con la comunidad política ni está ligada a ningún sistema político, aunque ambas sirven, de modo diverso, a la vocación personal y social del ser humano.
Democracia, bien común y amistad social
Durante las sesiones se abordaron cuestiones como la democracia liberal, el populismo, la renovación cultural, moral y espiritual de la vida pública, la comunicación política, la democracia digital, la polarización social, el multilateralismo y la construcción de la vida pública desde la amistad social. Entre los participantes anunciados figuraban Victoria Camps, Federico Aznar, Fernando Vidal, Belén Becerril, Benigno Pendás, David Jiménez Torres, Ignacio Camacho, Gustavo Béliz, Mons. Fernando García Cadiñanos, Alberto Priego, José Manuel García-Margallo y Mons. Luis Argüello García, presidente de la CEE.
La conferencia de clausura fue encomendada a Mons. Luis Argüello García, presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, bajo el título “La respuesta de las democracias a los retos éticos y antropológicos de la sociedad”. El acto final contó también, según el programa anunciado por la CEE, con la participación de José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores; Santiago García-Jalón, rector de la Universidad Pontificia de Salamanca; y Jesús Avezuela, director general de la Fundación Pablo VI.
Una llamada también para nuestras comunidades
Aunque el curso se ha celebrado en Madrid y con alcance nacional, su contenido resulta significativo para las comunidades cristianas, movimientos, parroquias, educadores, agentes de pastoral social y laicos comprometidos en la vida pública. También en la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, la reflexión sobre el bien común, la fraternidad y la presencia creyente en la sociedad ayuda a vivir la fe con responsabilidad, sin reducirla al ámbito privado ni convertirla en confrontación ideológica.
La Iglesia ofrece a la sociedad una experiencia concreta de comunión: comunidades que celebran la fe, cuidan a los pobres, acompañan la soledad, educan, sostienen la esperanza y trabajan por la reconciliación. Esa vida compartida, cuando es fiel al Evangelio, se convierte en una aportación humilde pero necesaria para una sociedad herida por la desconfianza y la división.
Ha finalizado la Escuela de Verano “El colapso de la democracia. La oportunidad para una geopolítica al servicio del ser humano”, organizada por la CEE, la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI.
El curso se celebró en la Fundación Pablo VI, en Madrid, del 7 al 9 de julio de 2026.
El encuentro reflexionó sobre democracia, bien común, dignidad humana, polarización, populismo, mundo digital, espiritualidad y Doctrina Social de la Iglesia.
Porque la Doctrina Social de la Iglesia ayuda a los laicos, parroquias, movimientos y agentes pastorales a vivir la fe en diálogo con la sociedad y al servicio del bien común.






