Diócesis de Calahorra y La Calzada Logroño

Jesús David García Álvarez, admitido como candidato a las Órdenes Sagradas en su camino hacia el diaconado permanente

Jesús David García Álvarez ha sido admitido como candidato a las Órdenes Sagradas. Mons. Santos Montoya presidió en Uruñuela la celebración de este nuevo paso en su camino hacia el diaconado permanente.

Mons. Santos Montoya presidió el domingo 20 de septiembre en Uruñuela la Eucaristía en la que se celebró el rito de admisión, acompañado por sacerdotes y numerosos fieles

La parroquia de San Servando y San Germán de Uruñuela acogió el domingo 20 de septiembre el rito de admisión a las Órdenes Sagradas de Jesús David García Álvarez, que continúa su proceso de formación y discernimiento hacia el diaconado permanente. Mons. Santos Montoya Torres, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, presidió la Eucaristía, concelebrada por numerosos sacerdotes y acompañada por la comunidad cristiana.

La celebración, anunciada por el Seminario Diocesano de Logroño, tuvo lugar a las 18:00 horas y reunió en el templo parroquial de Uruñuela a numerosos fieles que quisieron acompañar a Jesús David en este significativo paso de su camino vocacional.

Un nuevo paso en el camino hacia el diaconado permanente

La admisión a las Órdenes Sagradas constituye un momento relevante dentro del itinerario de quien se prepara para recibir el sacramento del Orden. No se trata todavía de la ordenación diaconal, sino de un paso previo dentro de un proceso que continúa con la formación y el discernimiento.

Mediante este rito, quien aspira al diaconado manifiesta públicamente ante la Iglesia su voluntad de continuar preparándose para el ministerio ordenado. La Iglesia, por su parte, acoge esta intención y lo admite formalmente como candidato a las Órdenes Sagradas.

Así lo establece el Código de Derecho Canónico, que señala que quien aspira al diaconado debe haber sido admitido previamente entre los candidatos mediante el rito litúrgico establecido.

En el caso de Jesús David García Álvarez, este camino tiene como horizonte el diaconado permanente, una vocación específica al servicio de la Iglesia que constituye uno de los tres grados del sacramento del Orden, junto con el episcopado y el presbiterado.

Una celebración acompañada por la comunidad

Las imágenes de la jornada muestran distintos momentos del rito celebrado ante el altar de la parroquia de San Servando y San Germán. Jesús David, revestido con alba, permaneció arrodillado ante el obispo durante uno de los momentos centrales, acompañado por la oración de la asamblea.

La celebración contó también con la presencia de un nutrido grupo de presbíteros. Al finalizar, Jesús David posó junto a Mons. Santos Montoya y los sacerdotes participantes, dejando una imagen que expresa el acompañamiento eclesial que forma parte de todo proceso vocacional.

La numerosa presencia de fieles llenó buena parte del templo de Uruñuela y convirtió este paso personal en una celebración compartida por la comunidad cristiana.

¿Qué significa ser admitido como candidato?

El rito de admisión posee un significado concreto dentro del proceso de preparación para el ministerio ordenado. Con él se hace pública la voluntad del aspirante de continuar su formación y ofrecerse a la Iglesia para el servicio ministerial, mientras prosigue el necesario discernimiento.

Por ello, la admisión no equivale a la ordenación ni supone que Jesús David sea ya diácono. Su itinerario continúa y comprende la preparación humana, espiritual, teológica y pastoral propia de quienes se encaminan al diaconado permanente.

Antes de recibir la ordenación diaconal, la Iglesia establece también otros pasos, entre ellos haber recibido y ejercido durante el tiempo conveniente los ministerios de lector y acólito.

El diaconado permanente, una vocación de servicio

El diácono recibe el sacramento del Orden para servir al Pueblo de Dios en comunión con el obispo y su presbiterio. Su ministerio se desarrolla en ámbitos como el servicio de la Palabra, la liturgia y la caridad.

El diaconado permanente tiene identidad propia y, a diferencia del diaconado que precede a la ordenación presbiteral, quienes lo reciben permanecen como diáconos. La Iglesia latina recuperó este ministerio como grado propio y permanente del sacramento del Orden a partir del Concilio Vaticano II.

La tarde del domingo dejó así en Uruñuela una celebración especialmente vinculada a la vida vocacional de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Jesús David García Álvarez continúa ahora su itinerario hacia el diaconado permanente, acompañado por la formación, el discernimiento y la oración de la Iglesia diocesana.

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