Mons. Santos Montoya presidió en la Concatedral de Santa María de la Redonda la Eucaristía de San Mateo. Después participó en el tradicional pisado de la uva y bendijo el primer mosto ofrecido a la Virgen de Valvanera.
Mons. Santos Montoya presidió en la Concatedral de Santa María de la Redonda la Eucaristía de la fiesta de San Mateo, antes del tradicional pisado de la uva y la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Valvanera
La Concatedral de Santa María de la Redonda acogió este lunes, 21 de septiembre, la celebración de la Eucaristía en la fiesta de San Mateo, apóstol y evangelista, presidida por Mons. Santos Montoya Torres, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño. Una celebración que situó la Palabra de Dios y la llamada al seguimiento de Cristo en el comienzo de una de las jornadas más señaladas de las fiestas de Logroño.
La Santa Misa reunió a la comunidad cristiana en el templo concatedralicio en una mañana especialmente vinculada a la historia, las tradiciones y la identidad de la ciudad.
San Mateo: dejarse encontrar y responder a la llamada
La liturgia de la fiesta dirige la mirada hacia la vocación de san Mateo, narrada en el Evangelio. Jesús encuentra al futuro apóstol sentado al mostrador de los impuestos y le dirige una llamada sencilla y decisiva: «Sígueme». Mateo se levanta y comienza una vida nueva junto a Cristo.
Esta escena evangélica estuvo en el centro de la celebración presidida por el obispo diocesano. La figura de Mateo recuerda que la iniciativa parte siempre de Dios, que sale al encuentro de cada persona en las circunstancias concretas de su vida y la invita a seguirle.
La respuesta del apóstol muestra también que la vocación cristiana no queda reducida a un sentimiento o a una intención. Mateo escucha, se levanta y sigue a Jesús. Su historia se convierte así en una invitación a reconocer la presencia de Dios en la propia vida y a responder desde la libertad y la confianza.
Una Iglesia llamada a salir al encuentro
La fiesta de san Mateo permite contemplar también la misión de una Iglesia que no permanece encerrada en sí misma, sino que sale al encuentro de las personas.
El relato evangélico continúa con Jesús sentado a la mesa junto a publicanos y pecadores. Ante las críticas de los fariseos, Cristo recuerda que son los enfermos quienes necesitan médico y proclama que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
La Eucaristía celebrada en La Redonda puso así ante los fieles una de las claves fundamentales del Evangelio: Dios llama, acoge y ofrece siempre la posibilidad de comenzar de nuevo.
En medio de unas fiestas que llenan las calles de Logroño, la celebración de San Mateo recuerda además que la fe cristiana se vive en medio de la realidad cotidiana. La llamada de Cristo alcanza precisamente la vida concreta, el trabajo, las relaciones y las circunstancias de cada persona.
La Eucaristía, en el comienzo del día grande de San Mateo
La celebración en la Concatedral permitió comenzar el día de San Mateo desde la acción de gracias, antes de que la jornada continuase con los actos tradicionales de las Fiestas de la Vendimia Riojana.
La propia identidad de estas fiestas mantiene una estrecha relación con la tierra, la vid y el trabajo de numerosas familias. Una realidad especialmente significativa en La Rioja y que encuentra también resonancias profundas en la tradición cristiana, donde el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo humano, adquieren su plenitud sacramental en la Eucaristía.
La celebración de San Mateo en La Redonda volvió así a recordar que, junto a su dimensión festiva y popular, el 21 de septiembre conserva para los cristianos el sentido propio de la fiesta litúrgica de uno de los apóstoles elegidos por Jesús y de uno de los cuatro evangelistas.
Del altar de La Redonda al Espolón
Tras la celebración de la Eucaristía, la jornada continuó en el Paseo del Espolón con uno de los momentos más representativos de las Fiestas de la Vendimia Riojana: el tradicional Pisado de la Uva y Ofrenda del Primer Mosto.
El acto regresó este año al Espolón y reunió a numerosos logroñeses y visitantes. El primer mosto obtenido del pisado fue presentado ante la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja, cuya imagen presidió este momento de la jornada.
Mons. Santos Montoya participó también en el acto y bendijo el primer mosto antes de su ofrenda a la Virgen de Valvanera, un gesto que une la tradición de la vendimia con la acción de gracias por los frutos de la tierra y por el trabajo de quienes hacen posible cada cosecha.

De esta manera, el día de San Mateo recorrió en Logroño dos escenarios especialmente significativos: primero, la comunidad cristiana reunida en torno a la Eucaristía en la Concatedral de La Redonda; después, el Espolón y la tradicional ofrenda del primer fruto de la vendimia ante la patrona de todos los riojanos.







