25 de diciembre de 2022
Cuando acaban de apagarse las velas de la Corona de Adviento, que anunciaban cada semana con más fulgor la venida del Mesías prometido, comenzamos la Navidad, celebrando que el que se calificará a sí mismo como La Luz, ya está entre nosotros. El hecho de iluminar nuestros espacios en estos días es un detalle extendido por todo el mundo, que, aunque no sepa muchas veces la razón última de este gesto, está siendo portavoz del acontecimiento por antonomasia: la Encarnación de Dios. Él, haciéndose uno de los nuestros en la pobreza de un portal, nos invita a acercarnos a su tierna humanidad, para que contemplemos sin temor al Todopoderoso que se intercambiará por nuestra salvación.
El Misterio de Belén ha quedado inmortalizado en infinidad de escenarios, materiales, tamaños, personajes, elementos particulares, etc, constituyendo un foco de creatividad que se repite año tras año con el deseo incombustible de contar el mayor prodigio sucedido en la Historia. Como en tantas otras situaciones, la fe se ha hecho cultura, y el belenismo ha recibido su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial. Confiemos que no suceda como con la luz, que va oscureciendo su sentido original.
Desde que S. Francisco de Asís lo iniciara con una escena viviente del Misterio, todos quieren estar cerca del Nacimiento, las distintas profesiones, las escenas cotidianas, los detalles de cada cual, las diversas épocas y culturas a lo largo del tiempo, con no pocos anacronismos. El Belén, como los rayos del sol, lo va iluminando todo, y sin perder su esencia, se introduce en la vida de la gente. No invade, se deja invitar, se agranda su presencia y extiende su mensaje de esperanza.
En uno de los videos que circulan por Internet, aparece una escena del Belén, en la que se produce el efecto contrario al que venimos señalando. En vez de ser la Buena Noticia la que transforma la realidad, es una nueva mentalidad la que trata de modificar el Evangelio. En clave de humor, van apareciendo diversos personajes que increpan a la joven pareja que hace de Virgen María y de S. José, junto a una borriquita en medio de una plaza. Un guion original, en el que salen a relucir las propuestas ideológicas de nuestro momento, que terminan deshaciendo aquel sencillo Belén.
Si atendemos a las nuevas leyes que han sido aprobadas, y las que están en trámite parlamentario, nos damos cuenta de que la parodia que refleja el video no está tan alejada de lo que va ocurriendo en nuestra sociedad. Al finalizar el año civil, como ya dijimos con respecto al litúrgico, es un buen momento para analizar hacia dónde nos lleva una mirada de la persona que dista mucho de la antropología cristiana, que, sin embargo, ha constatado su validez.
Como “botón de muestra”, y tras unas semanas de leyes disparatadas, les animo a releer los dos últimos documentos de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida: A favor de la dignidad e igualdad de toda vida humana, con relación a la nueva ley del aborto y a la transexualidad, y La familia, cuna de la vocación al amor, como propuesta de la próxima Jornada de la Sagrada Familia. A ella nos encomendamos para que nuestra sociedad siga viviendo del Mensaje de Belén. ¡Feliz Navidad!








