Los 26 centros de Escuelas Católicas La Rioja han celebrado juntos el inicio del curso 2026/2027 en Logroño. Bajo el lema «Juntos empezamos», han hecho visible su unidad y su misión de educar, acompañar y transformar.
Los 26 centros de Escuelas Católicas La Rioja han celebrado en Logroño el inicio del curso 2026/2027 con un encuentro presidido por el lema «Juntos empezamos», en el que participó Mons. Santos Montoya, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño.
Los 26 centros que forman Escuelas Católicas La Rioja han celebrado el inicio del curso 2026/2027 con un encuentro conjunto en el Colegio Purísima Concepción y Santa María Micaela (Adoratrices), en Logroño. La jornada ha querido hacer visible la unidad de sus comunidades educativas y la misión compartida de una escuela católica llamada a educar, acompañar y transformar.
El encuentro, celebrado bajo el lema «Juntos empezamos», reunió a representantes de los colegios y contó con la presencia de Mons. Santos Montoya Torres, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño; Conrado Escobar, alcalde de Logroño; Luis Manuel Herce Díez, director general de Gestión Educativa del Gobierno de La Rioja, y María Jesús Sauca, presidenta de Escuelas Católicas La Rioja.
La participación del obispo diocesano subrayó la dimensión eclesial de una jornada dedicada a poner en común aquello que une a centros con historias, proyectos educativos y carismas diferentes. Mons. Santos Montoya está al frente de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño desde marzo de 2022. Iglesia en La Rioja
«Juntos empezamos»: 26 colegios y una misión compartida
La celebración combinó las intervenciones institucionales con un audiovisual realizado a partir de imágenes de la vida cotidiana de los colegios y un momento de reflexión.
La música estuvo también presente durante el encuentro gracias al coro Jorbalán, del Colegio Adoratrices, encargado de acompañar diferentes momentos de la jornada.
Pero el gesto que mejor expresó el sentido del encuentro fue la construcción de un gran puzle. Una imagen sencilla que permitió mostrar de manera visual cómo la identidad particular de cada colegio encuentra también su lugar dentro de una misión educativa compartida.
El puzle estaba formado por 27 piezas: una por cada uno de los 26 colegios integrados en Escuelas Católicas La Rioja y una última, de mayor tamaño, colocada por la Junta de la organización para completar el conjunto.
Educar, acompañar y transformar
Cada pieza llevaba en su reverso una palabra relacionada con tres dimensiones de la misión de la escuela católica: educar, acompañar y transformar.
Aprendizaje, conocimiento, creatividad, innovación, fe, acogida, escucha, cuidado, confianza, esperanza, fraternidad, compromiso, solidaridad y futuro fueron algunos de los conceptos incorporados progresivamente a la composición.
El gesto permitió mostrar que cada comunidad educativa aporta su identidad, su historia, sus proyectos y su propio carisma, pero forma parte al mismo tiempo de una realidad mayor.
Una vez colocadas todas las piezas aparecieron el lema «Juntos empezamos» y el mensaje «Una escuela que educa, acompaña y transforma».
María Jesús Sauca destacó precisamente el valor de esa complementariedad entre los centros: «Hoy construimos entre todos un puzle. Cada pieza representa a uno de nuestros colegios. Cada centro tiene su historia, su estilo, sus proyectos y sus personas. Somos diferentes, pero ninguna pieza, por sí sola, construye la imagen completa. Necesitamos todas. Y necesitamos que estén conectadas».
Educar con exigencia y ternura
La presidenta de Escuelas Católicas La Rioja trasladó también a las comunidades educativas un deseo para los meses que ahora comienzan: «Que este curso nos encuentre unidos, ilusionados y dispuestos a seguir construyendo. Que sepamos educar con exigencia y ternura, acompañar con escucha y esperanza, y transformar desde nuestros colegios la realidad que nos rodea».
Estas tres acciones —educar, acompañar y transformar— condensaron así el horizonte propuesto para un nuevo curso en el que miles de alumnos, familias, docentes y otros profesionales volverán a compartir la vida cotidiana de los centros.
La educación católica encuentra en esa tarea diaria uno de sus principales ámbitos de servicio: la formación integral de la persona, el acompañamiento de cada alumno y la transmisión de unos valores inspirados en el Evangelio.
El encuentro terminó con una fotografía de los participantes junto al puzle completo. Una imagen que resume el mensaje elegido para comenzar el curso: centros diferentes que, unidos, hacen visible una misma misión.
Como expresó María Jesús Sauca al término de la jornada, existe el convencimiento de que «lo que construimos juntos siempre será más grande que lo que podríamos construir por separado».







