Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño

1 de octubre de 2023

Al finalizar la jornada de la presentación del plan pastoral para este año en el Monasterio de Valvanera, una persona me comentó que echaba en falta la cuestión de los migrantes en dicho plan. Quise explicarle que, aunque nos centramos en algunas líneas pastorales, eso no significa que el resto de realidades dejen de ser tenidas en cuenta. No obstante, si repasamos los objetivos de este año, todo lo relativo a la acción social y caritativa está incluido de un modo genérico al hablar del primer anuncio. Me imagino que ya lo habrán leído en los trípticos que se han repartido o en nuestra página web: “Potenciar y difundir el testimonio socio-caritativo de la Iglesia, a través del servicio de ayuda y acompañamiento a los pobres y vulnerables, y la defensa de la vida y de la dignidad de las personas”.

En el momento de cerrar este número de Pueblo de Dios, se han producido dos momentos que no queremos que pasen desapercibidos. Por una parte, la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que ha tenido lugar este domingo 24 (en nuestra diócesis, la Pastoral con los Inmigrantes, entre otras acciones, ha organizado una Vigilia en la parroquia de S. José de Logroño, trasladada al 30 de septiembre por coincidencia de las fiestas de S. Mateo). El otro momento es la Semana de Pastoral Penitenciaria, que se amplió hasta el pasado lunes 25 de septiembre, con distintos actos en el Centro Penitenciario de Logroño.

Como pueden ver, son dos citas con los que viven otra realidad existencial difícil que la Iglesia no puede dejar de atender, y nosotros, aunque no estén nombradas concretamente en nuestro plan pastoral, seguimos acompañando.

En el mensaje de los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal, se indica el aumento de los flujos migratorios a nivel mundial, y se señalan las condiciones en las que se debería garantizar el derecho a emigrar o a permanecer en sus lugares, como recoge el lema de la campaña de este año: “Libres de elegir si emigrar o quedarse”. Los conflictos armados, las persecuciones, la pobreza, etc., son causas que fuerzan la marcha de la propia tierra, con la esperanza de encontrar un futuro digno. La mejora de las condiciones de vida en los lugares de origen, el establecimiento de corredores seguros que evite arrojar a los migrantes a las redes de trata de personas, la solidaridad de los países receptores, el invierno demográfico de occidente, el vaciamiento del ámbito rural, etc., son cuestiones que se deben reflexionar y concretar en acciones que puedan transformar este panorama desolador, en la línea de expresado por el Papa Francisco en numerosas ocasiones, y más recientemente en los Encuentros del Mediterráneo, que han tenido lugar en Marsella.

También el Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española ha preparado, como cada año, una reflexión-oración que nos ayuda a tomar conciencia de esta realidad. En nuestra diócesis, a través del Secretariado de Pastoral Penitenciaria, se ejerce la labor del buen samaritano, como reza el lema de este año: “Samaritanos del caído”. Sin entrar en el juicio de las personas internas, los voluntarios y capellanes que trabajan en esta área las acompañan en sus circunstancias particulares, animándolas en su recuperación, en su proceso de inserción y en la vuelta a casa con todo lo que supone, una tarea impagable que se toma al prójimo en serio, como nos indica el Evangelio.

Una ampliación de lo expuesto aquí sobre el ámbito migratorio y penitenciario la tienen en nuestra página web (https://iglesiaenlarioja.org).

Nuestro agradecimiento a todos los que colaboran en estos dos lugares de la acción caritativa y social en nuestra diócesis. Sólo Dios sabe el bien que reparten y lo que aportan a nuestra sociedad. Que la Virgen de la Merced, intercesora ante tantas esclavitudes, nos ayude en la liberación integral de las personas.