30 de abril de 2023
Con motivo de la Jornada de la Vida que celebramos en la Iglesia el pasado 25 de marzo, organizamos en “el Espolón” de Logroño un concentración a la que acudieron cientos de personas (con la consiguiente guerra de cifras según el ojo que las cuenta) para manifestar públicamente el apoyo que toda vida humana se merece en cualquier momento de su desarrollo cronológico, estado de salud (física o mental), trabajo que realice, o grado de inclusión o exclusión en el que se encuentre por diversos motivos. El manifiesto que se leyó lo tienen ustedes, en toda su extensión, en la página web de la Conferencia Episcopal Española (https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-por-la-vida-2023/).
En estos días de atrás pueden leerse nuevos pronunciamientos de las diversas Comisiones de la Conferencia Episcopal, referidos igualmente a la dignidad de la vida humana. El primero de ellos, al celebrarse cada 28 de abril el “Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo”, pretende tomar conciencia de los accidentes laborales y las enfermedades que se derivan del trabajo para ganar en prevención y mejora de condiciones que repercuta en el bien de los trabajadores, y por tanto en sus familias, y en la sociedad. El “modelo del buen samaritano” ofrece una serie de orientaciones que pueden contribuir a frenar la siniestralidad laboral que tan graves consecuencias tiene. El compromiso con las víctimas debe llevar a las administraciones, sindicatos y organizaciones empresariales a alcanzar acuerdos que se anticipen a las situaciones fatídicas que podrían haber sido evitadas. La Iglesia no puede ser ajena a esta problemática y debe favorecer este diálogo que tantos buenos resultados puede ofrecer. Quien quiera informarse del contenido de la nota elaborada por los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, lo puede encontrar igualmente en la web de la Conferencia Episcopal (https://www.conferenciaepiscopal.es/nota-dia-mundial-seguridad-y-salud-en-el-trabajo-2023/).
El tercer documento que vamos a comentar sobre la dignidad de la persona, recientemente publicado, es el ofrecido por la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia, y Vida, relativo a la “maternidad subrogada”, que estos días ha vuelto a ponerse en el candelero a raíz del caso de una persona conocida en los medios de comunicación de nuestro país.
Lo que pretende esta nota es aportar las razones por las que la Iglesia no puede aprobar de ninguna manera esta práctica que utiliza indebidamente el cuerpo de la mujer y se olvida de los derechos del bebé, incompatibles con este procedimiento, sea remunerado o no. No se puede confundir el legítimo deseo de la paternidad con un pretendido derecho (que no es tal) a tener un hijo a toda costa, aunque la técnica lo permita. Una vez más, se ha de recordar que no todo lo técnicamente posible, es moralmente aceptable. En la página web de la Conferencia Episcopal, como en los casos anteriores, pueden encontrar el contenido completo de la nota (https://www.conferenciaepiscopal.es/nota-de-la-comision-episcopal-para-los-laicos-familia-y-vida-a-proposito-de-la-maternidad-subrogada/).
No dejemos de hacer el esfuerzo de acudir a las fuentes para entender lo que realmente se ha manifestado, y poner entre prudentes paréntesis lo que muchos medios se lanzan a proclamar sin ajustarse al verdadero sentido de la noticia.








