Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño

15 de octubre de 2023

Me imagino que los lectores habituales de Pueblo de Dios están al corriente de los acontecimientos eclesiales más destacados, como es en estos días el Sínodo de los Obispos que está teniendo lugar en Roma. El pasado día 4 de octubre celebrábamos en la Concatedral de La Redonda una misa, como en tantos lugares, para unirnos a la intención del Santo Padre de rezar por el fruto del Sínodo, que empezaba justo ese día, y que se prolongará, Dm, a lo largo de este mes.

Esta convocatoria eclesial en la que tantos esfuerzos se han invertido no puede pasar desapercibida, de ahí que queramos desde la diócesis animar a su seguimiento y a pedir por esta luz que quiere ser la sinodalidad para la Iglesia y para el mundo.

El tiempo corre veloz, y ya han pasado dos años desde que comenzara la convocatoria del Sínodo en Roma y en el resto de las diócesis del mundo. Ya se anunció entonces la fecha de la celebración de la Asamblea que ahora está teniendo lugar y se marcaron las etapas que se seguirían.

La primera fase fue una consulta diocesana, donde todo el que quiso, de forma personal o grupal, pudo contestar al cuestionario que se ofreció. Nuestra diócesis colaboró con este proceso, y el día de Pentecostés del año pasado presentamos nuestra aportación, que con el resto de aportaciones daría lugar a la síntesis nacional, cuyos resultados sirvieron de preparación para la siguiente fase, la llamada regional o continental. El trabajo de esta fase es la que ha permitido elaborar el documento o “Instrumentum Laboris” que sirve de guía para la Asamblea reunida ahora en Roma. Lo pueden consultar en: https://iglesiaenlarioja.org/sinodo/

El título de este itinerario se enunció de esta manera: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, con el deseo de que el criterio de la sinodalidad se instale en nuestros procedimientos pastorales, de modo que todos nos sintamos colaboradores de la tarea evangelizadora de la Iglesia, reconociéndonos como hermanos y buscando entre todos la voluntad de Dios, que nos guía con su Espíritu. Para el Papa, “el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”.

Es la determinación por caminar juntos, discernir lo que Dios espera de nosotros, la apuesta por la escucha sincera a los demás, la intención de salvar la confrontación en cuestiones legítimas a través del diálogo y la oración para encontrar la salida más adecuada, se ajuste más o menos a la propia visión, lo que indica la disposición a la flexibilidad de la propia postura, tratando de mirar más allá de nuestros intereses, abiertos a la sorpresa del Espíritu.

Tras la finalización de los sínodos anteriores aparecía un documento final, firmado por el Papa, que ofrecía lo tratado en las diversas sesiones y las conclusiones correspondientes. En este caso se quiere cambiar el procedimiento, de modo que el documento que se elabore tras esta XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sirva de nueva reflexión para el pueblo de Dios, para volver a reunirse el año que viene con las nuevas aportaciones venidas de todas las partes del mundo.

Aguardaremos con expectación esta primera recepción postsinodal para ver cómo nos podemos beneficiar con sus aportaciones y de qué manera podemos contribuir a su enriquecimiento para que la Buena Noticia siga llegando a nuestros contemporáneos, y nosotros la vivamos con ilusión.