Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño

UN NUEVO TIEMPO

14 de diciembre de 2025

No hace falta insistir mucho en lo rápido que pasa el tiempo. Creo que todos tenemos buena prueba de ello. Si les digo que los próximos días 27 y 28 de diciembre vamos a cerrar, Dm, el Año Jubilar en nuestras catedrales que comenzamos hace ya un año, más de uno nos sorprenderemos de la rapidez con la que ha transcurrido este tiempo. Volvemos a constatar que los plazos se terminan y que la vida sigue su curso, ambas lecciones tomadas del Adviento, como recordábamos en el número anterior de esta publicación.

Spes non confundit (La esperanza no defrauda), así se tituló el documento con el que se abría el Jubileo ordinario del año 2025 que ahora llega a su fin. La intención del Papa Francisco, q.e.p.d., era la de animarnos a la esperanza, que buena falta nos hace, y al mismo tiempo hacer de nosotros testigos de esa esperanza.

Cuántas situaciones necesitan de este aliento transformador que anime la suerte de tantas personas atrapadas en contextos tan complicados como pueden ser realidades de internamiento, migración, soledad, maltrato, pobreza, etc. No cabe nuestra inhibición, sino disponernos a establecer vínculos de ayuda solidaria que permitan la vida digna que todos deberíamos compartir.

La exclamación ¡Ven Señor Jesús!, llena de esperanza, que brota de la fe, y que mueve a la caridad, la hemos querido sembrar dentro y fuera de nuestra diócesis con los distintos encuentros jubilares, donde hemos recibido la gracia de la indulgencia de este tiempo, el deseo de la conversión, el compromiso económico concreto en la lucha de la trata de personas, nuestro plan de vivienda diocesano en sintonía con la ayuda de Cáritas, el recuerdo agradecido del 1700 aniversario del Credo de Nicea, los encuentros con los distintos agentes sociales, el cuidado y exposición del patrimonio cultural, el llamamiento a reconocer y vivir de acuerdo con la propia vocación, y un largo etcétera que se concreta en las acciones de cada comunidad cristiana, parroquia, movimiento o asociación.

Merece la pena recoger los frutos de este tiempo jubilar y llevarlos al Portal de Belén, que seguro que ilumina muchos de los espacios donde se desarrolla nuestra vida cotidiana y hacer memoria del paso salvador de Dios a través de tantos acontecimientos acaecidos en este año dedicado a la esperanza. Y como la mies es más abundante que la tarea realizada, sigue habiendo frentes en los que adentrarse. Así lo hemos planteado un curso más con el plan pastoral diocesano que seguimos desarrollando. Ojalá que muchos quieran sumarse al descubrimiento de la novedad antigua de la sinodalidad, como estilo eclesial actual, y a la presencia en la vida pública, tan necesitada de la Buena Noticia, según la particularidad de cada creyente y la preparación que se requiera. 

Con toda intención titulamos este curso pastoral “nacer de nuevo”, y escribimos una carta sobre ello, recogiendo el guante de la propuesta jubilar que habla de los distintos ciclos por los que pasamos, los que llegan a su fin y los que vuelven a surgir, llevando recuerdo y novedad a las siguientes etapas de la vida. La luz del Adviento se incrementa con el paso de las semanas y anuncia la llegada del Salvador. Que podamos acogerlo haciendo memoria de todo lo vivido en este Año Jubilar y con el deseo de ser impulsados con la fuerza de la Encarnación de Dios. ¡Feliz Navidad!