Diócesis de Calahorra y La Calzada Logroño

No sé si han tenido ocasión de ver el último informe de “Libertad religiosa en el mundo”, correspondiente al año 2025, realizado por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN, como se le conoce por sus siglas en inglés: Aid to the Chruch in Need).  Sus más de 1.000 páginas hacen que se trate de un volumen que se sostiene solo, desgraciadamente, porque recoge el drama de la persecución religiosa en el mundo, no sólo de la religión católica sino también del resto de confesiones, lo que indica el gran sufrimiento que tiene lugar en estos momentos, con un grado de violencia que varía según los territorios.

El estudio recoge la situación en la práctica totalidad de los países del mundo, lo que deja un balance que se recrudece en cada estudio, y van ya veinticinco ediciones. De los 196 países analizados, en 62 se tiene constancia de la vulneración de la libertad religiosa, con persecuciones directas o con discriminaciones variadas, que afectan al 64,7% de la población mundial, unos 5,4 mil millones de personas.  En cuanto a los cristianos, las cifras reflejan que 413 millones viven en países donde la libertad religiosa está gravemente ultrajada, es decir uno de cada 6 cristianos. 

Aunque la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 18, hable de la libertad de pensamiento, conciencia y religión, esto no significa que en la práctica se cumpla. No cabe la posibilidad de cambio de creencias, de manifestación pública o privada, de ejercicio de culto, enseñanza, etc. Esta situación afecta de un modo directo a casi dos tercios de los habitantes del planeta, lo que no significa que el resto de la población no tenga conflictos por causa de su fe, pero desde luego no con esta magnitud.

Las causas que están detrás de estos atropellos de la dignidad de la persona son los autoritarismos políticos, yihadismo, nacionalismo religioso, crimen organizado, concepciones ideológicas, etc., que provocan verdaderos estragos con regueros de víctimas de todas las edades, sobre todo mujeres y niñas.

En los países en los que podemos leer con tranquilidad estos estudios, no significa, como hemos indicado antes, que lo religioso no entre en conflicto, ya que, amparados en los derechos democráticos, tienen lugar todo tipo de excesos, que, si bien no se producen de forma cruenta, eso no significa que no arremetan contra las convicciones morales, religiosas y de conciencia.  

Ejemplos no nos faltan, muchas veces amparados en la libertad de expresión, con incidentes en templos, exposiciones, ridiculizaciones públicas, silencios mediáticos, etc. Es lo que se ha llamado la “persecución educada”, de la que en España podemos dar buena cuenta.

Ayuda a la Iglesia Necesitada ha estado esta semana por Logroño, desde el lunes 13 al viernes 17 de abril, donde cada día se ha recordado el testimonio de miles de cristianos perseguidos en diferentes países. Nos han ayudado a tomar conciencia de nuestra solidaridad con ellos a través de la oración, la información de sus situaciones, la ayuda económica y la firma de un manifiesto para que se aplique plenamente el artículo 18 antes comentado.

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